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Septiembre 2007
“ALEGRENSE PORQUE SUS
NOMBRES
ESTÁN
ESCRITOS
EN EL CIELO…”
La
alegría de los setenta y dos discípulos al regresar de su misión
era muy grande, pues no era para menos, ellos jamás habían visto y
experimentado hacer cosas semejantes y yo creo que nunca lo
imaginaron. El maestro los había enviado con instrucciones muy
específicas y ellos obedecieron al pie de la letra y por
consiguiente, los resultados eran sorprendentes. El poder de Dios
se manifestó sanando enfermos, expulsando demonios y haciendo tantos
otros milagros que sin lugar a dudas han de haber ocurrído.
El evangelio de San Lucas
10:17-20, lo describe así:
“Los setenta y dos regresaron muy contentos, diciendo:
--¡Señor, hasta los demonios nos obedecen en tu nombre! Jesús les
dijo: --Sí, pues yo ví que Satanás caía del cielo como un rayo. Yo
les he dado poder a ustedes para caminar sobre serpientes y
alacranes, y para vencer toda la fuerza del enemigo, sin sufrir
ningún daño. Pero no se alegren de que los espíritus los obedezcan,
sino de que sus nombres ya están escritos en el cielo.”
Dos observaciones que deseo
resaltar en el contenido de esta escritura, son: Una la alegría,
el gozo, el júbilo de los discípulos, pues habían visto el poder de
Dios en acción con su participación; y la otra es la alegría, y el
gozo de Jesús por los resultados que habían obtenido sus discípulos
y de lo cual regresaban dando testimonio.
Este gozo que
experimentaron los discípulos es algo muy maravilloso y me ha tocado
a mi en lo personal experimentarlo muchas veces de manera profunda y
sucede cada vez que veo una vez más el poder de Dios derramándose en
los corazones de todos aquellos que son alcanzados de una u otra
forma, al solo abrirse a la misericordia y el amor de Jesucristo.
Tal y como lo acabamos de ver en este pasado Congreso de
Católicos.
La misericordia de Dios
Padre es, ha sido y continúa siendo grande y el poder liberador de
Jesús nos hace realmente libres. En el evangelio podemos ver
claramente que Jesús hizo un llamado a que lo siguieran y sabemos
que no todos lo siguieron, muchos se quedaron a medio camino.
Pero hubo otros que sí creyeron en El, lo siguieron y se
convirtieron en sus discípulos, es decir que aceptaron la
responsabilidad de mantenerse fieles a su lado.
Hace pocos días estuve
compartiendo con los servidores de nuestra comunidad, referente a
este tema de los discípulos de Jesús. Recuerdo que pregunte:
¿quieren ustedes saber el secreto de cómo Jesús puede usarte
para hacer cosas grandes?
Inmediatamente me di cuenta que hubo silencio y
todos esperaban con los ojos bien abiertos y con el oído atento para
escuchar lo que iba a decirles. Volví de nuevo a preguntar:
¿en verdad
quieren saber el secreto?
porque hay muchos que me preguntan por ejemplo:
recomiéndeme un libro que me permita poder ser un buen predicador y
yo quiero que Dios me use con poder.. Finalmente les compartí el
secreto, si es que se pudiera llamar secreto…, que no lo es, más
bien creo que muchos no lo quieren escuchar o bien no lo desean
recordar.
Para ser un verdadero
discípulo de Jesús se debe haber ganado la plena y total confianza
en El. Después de esa entrega o encuentro con El, lo siguiente es
llenarse de valor para dejarse moldear por El Maestro. Para mi la
CLAVE reside en tener el
valor para
DESPOJARNOS y
entregarse totalmente a El, sin condición alguna, sino cediendo su
voluntad. Este es el mencionado secreto. Pero alguno tal vez se
preguntará:
¿DESPOJARNOS de qué?...
pues de la soberbia, el orgullo, la ira, el
rencor, la vanidad, la inmoralidad, la pereza, las adicciones, el
miedo, la avaricia, las rencillas, los chismes, la infidelidad,... y
de todo aquello que ponga en peligro nuestra relación intensa y
amorosa con el Señor.
Quien logre entender que la
verdadera libertad se encuentra en
DEJAR todo lo
que nos impide ver y participar de la gloria de Dios, tendrá el
terreno ganado y comenzará a ser partícipe de la alegría inmensa de
ser de los discípulos escogidos por el mismo Señor y Dios.
El haber sido testigos de
las maravillas que Dios hizo en el Congreso de Católicos
recién pasado en el que mostró su poder a través de sus discípulos
amados, llamados sacerdotes, seminaristas, religiosas y religiosos,
conferencistas, cantantes cristianos, músicos, ministros de la
eucaristía, fieles servidores laicos, etc., nos confirma que la
invitación que El nos hace para seguirlo, permanece ahí disponible y
muchos que se entregaron al Señor ya dieron el primer paso y ahora
deben continuar con el siguiente…..¡despojarse
de todo y disponerse a todo!
Hace unas semanas fui a las
montanas a compartir una enseñanza con los jóvenes de nuestro
ministerio, y mientras estaba compartiendo salieron unas palabras
de mis labios que no estaban en mi plan decirlas y que hasta el día
de hoy me tienen pensativo. Las palabras fueron:
Dios tiene ¡URGENCIA! de que proclamemos la buena nueva de
salvación.
Si hermanos el llamado es urgente porque son muchos los seres
humanos que se están perdiendo día a día y por eso DIOS tiene
URGENCIA de salvarlos.
Es esa palabra
URGENCIA la que me
ha dejado muy pensativo y me ha motivado a seguir buscando nuevas
formas de evangelizar que sean efectivas.
Es así como lo proclamó su santidad Juan Pablo II, respecto a
trabajar en una nueva evangelización: nueva en sus métodos,
nueva en su expresión y nueva en su ardor.
Esta que sí que
es una ¡URGENCIA!. Los apóstoles con la llegada del Espíritu Santo
entendieron la urgencia de Jesucristo y fueron inmediatamente a
llevar la buena nueva, diciendo y anunciando que el reino de Dios
estaba cerca. Fueron muchas las personas que se salvaron por medio
del trabajo misionero de los apóstoles, y es por eso que su alegría
era muy grande.
En lo personal me siento
realizado y me llena de inmensa alegría cuando alguna persona me
comparte que a través de un mensaje que escucharon o vieron en un
congreso, la televisión, la radio o el Internet, les llegó a su
corazón, les toco lo más profundo de su ser y se convirtieron a
Jesucristo diciéndole sí. Este
gozo, esta alegría profunda que yo siento no se puede comprar, es un
regalo de Dios y aparte de ser alegría es satisfacción del deber
cumplido.
Jesús dijo a sus
discípulos:
“Pero no se alegren de que los espíritus los obedezcan, sino
de que sus nombres ya están escritos en el cielo.”.
El maestro quería
enseñarles que había una razón más importante de que alegrarse y es
el alcanzar la vida eterna y asegurarla anticipadamente por el deber
cumplido como hijo de Dios.
¿Qué maravillosa esperanza la que CRISTO nos ofrece,... no
le parece?.
“Alégrense….”
el auténtico seguidor de Jesús además de su libertad, comunica paz,
esa paz que brota de la alegría de creerse instrumento de Dios; no
de forma superficial, sino desde la profundidad de aceptar el
compromiso de ser testigo del Señor.
Hermanos hoy quiero
motivarlos para que ustedes colaboren con nuestros planes de
evangelización a través de los diferentes medios de comunicación
social y que cumplan con el deber de anunciar el reino de Dios.
Cuando ustedes disponen los recursos que el Señor les ha regalado,
ya sean dones, virtudes o bienes materiales y el
DESPRENDIMIENTO toca
su corazón, entonces ustedes están obedeciendo el mandamiento dado a
los 72 discípulos y con esos mismos recursos y poder que El les ha
dado, ustedes pueden cumplir con su misión evangelizadora.
Agradezco de todo corazón
su confianza para con nuestro apostolado, ya que su ofrenda mensual
nos permite continuar esta gran misión de llevar la esperanza y la
salvación a miles de almas, su semilla de amor como ofrenda es
realmente necesaria para lograr alcanzar las metas, por eso les
animo a que sigamos dando, sabiendo que Dios es rico en misericordia
y siempre nos dará mucho más...
En
Jesús el Señor y María Santísima....
Noel Díaz
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